Creo que sería bonito. Tú, yo. Dos personas tan extrañamente diferentes. Tan extrañamente únicas. Yo te querría incluso los sabados por la noche, esos en los que ni recuerdo quien soy. Tú te levantarías cada mañana con ganas de besarme, y yo estaría a tu para hacerlo. Sí, sería bonito. Qué pena.
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